Mucha gente entra en el taller y nos pregunta si las ruedas se cambian solo cuando están «lisas». No, ni de lejos. Un neumático puede tener dibujo de sobra y ser un peligro andante. Y aquí en Palma, entre el sol y el salitre, más las rotondas que nos gastamos, hay factores que aceleran el desgaste mucho más de lo que la gente piensa.
El neumático es lo único que te pega al asfalto.
El testigo de desgaste: el mínimo legal no es el óptimo
La ley fija en 1,6 mm la profundidad mínima del dibujo. Para comprobarlo, todas las ruedas llevan unos pequeños tacos de goma dentro de los surcos principales: son los testigos de desgaste, a veces marcados con las siglas TWI (Tread Wear Indicator). Cuando el dibujo queda a la altura de ese testigo, el neumático es ilegal y no pasa la ITV. Y, lo que es peor, es un riesgo.
Esa es la cifra legal. La de taller es otra.
Por debajo de 3 mm, la capacidad del neumático para evacuar agua cae en picado. Y ya sabemos cómo llueve aquí cuando le da por llover: cuatro gotas que se convierten en un torrente. Con el dibujo justo, el riesgo de aquaplaning se dispara. Por eso, aunque la ley todavía te dé margen, nosotros recomendamos ir pensando en el cambio cuando el dibujo se acerca a los 2 mm.
La edad del neumático: el DNI que casi nadie mira
Este es el gran olvidado. Un neumático caduca. La goma se degrada y acaba cristalizándose, aunque el coche haya pasado meses parado en un garaje. Cuando llega a ese punto, está dura como una piedra. En mojado no agarra nada, y la distancia de frenado se alarga una barbaridad.
Para saber la edad de tus ruedas, busca en el flanco (el lateral) un código que empieza por «DOT». Al final de esa secuencia verás cuatro cifras dentro de un pequeño óvalo: son la semana y el año de fabricación. Si pone «2521», el neumático salió de fábrica en la semana 25 de 2021.
¿Cuándo es demasiado viejo?
No hay una fecha de caducidad exacta, pero en el oficio lo tenemos claro: a partir de los cinco años desde su fabricación, conviene que un profesional lo revise cada año. Con más de diez, ese neumático debería estar fuera de circulación, le quede el dibujo que le quede. Y el sol de Mallorca, que castiga durante meses los coches aparcados en la calle, acelera mucho ese envejecimiento.
Daños que obligan a un cambio inmediato
Hay problemas que no admiten espera. Si ves cualquiera de estos en tus ruedas, no circules con ellas más que para ir directo al taller:
- Bultos o «huevos»: un bulto en el lateral significa que la estructura interna de la carcasa se ha roto, normalmente por un bordillazo o un bache fuerte. Es una bomba de relojería: el neumático puede reventar en cualquier momento.
- Cortes, grietas o perforaciones: no hablamos de las grietas superficiales por la edad, sino de cortes que dejan ver las lonas o los alambres del interior. Ahí la integridad del neumático ya está comprometida.
- Desgaste irregular: si la banda de rodadura no se gasta de forma pareja, hay otro problema detrás que también hay que solucionar.
Lo que nos dice un desgaste irregular
Un desgaste raro te obliga a cambiar la rueda antes de tiempo. Pero, sobre todo, te está avisando de una avería:
- Desgaste por los hombros (ambos bordes): casi siempre es por circular con la presión demasiado baja. El neumático apoya mal y se come los lados.
- Desgaste por el centro: lo contrario, presión excesiva. La rueda se abomba y solo apoya la parte central.
- Desgaste en un solo lado (interior o exterior): suele ser un problema de alineación de la dirección, lo que llamamos «el paralelo». Es muy habitual por los golpes contra el bordillo al aparcar o por la cantidad de rotondas que tenemos. Si no se corrige la alineación, el neumático nuevo que pongas se gastará igual de mal en pocos miles de kilómetros.
El clima de Mallorca: ¿qué tipo de neumático monto?
Aquí la cosa es sencilla. Los neumáticos de invierno no tienen sentido en Palma. Están pensados para rendir por debajo de 7 °C, una temperatura que a nivel del mar vemos muy pocas veces. Montarlos es tirar el dinero: con el calor se degradan muy deprisa y agarran peor que uno de verano.
Para nuestro clima, lo suyo es un buen neumático de verano, con compuestos que aguantan el asfalto ardiendo de julio y agosto sin perder prestaciones.
¿Y los «todo tiempo» o all-season? Pueden encajar si vives en la Serra de Tramuntana y te toca salir con mañanas más frías, o si viajas a menudo a la península en invierno. Para el día a día en Palma, un neumático de verano de buena marca es la elección más segura.
El error de cambiar solo dos neumáticos (y cómo hacerlo bien)
Cambiar solo los neumáticos de un eje es legal, pero hay que hacerlo con cabeza. Si vas a cambiar dos, los nuevos van siempre detrás. Da igual que tu coche sea de tracción delantera o trasera.
La explicación es simple: el eje trasero es el que da estabilidad. Un coche que pierde agarre delante (subviraje) se controla mucho mejor que uno que lo pierde detrás (sobreviraje, el temido trompo). Con las ruedas de más agarre en el eje trasero, el coche se mantiene estable. Parece contraintuitivo, y aun así es una de las reglas de seguridad que más repetimos en el taller.
Una última cosa: revisa la presión una vez al mes y en frío. Con la presión correcta los neumáticos duran más y el coche gasta menos, pero lo importante es que vas más seguro. Si tienes dudas sobre el estado de tus ruedas, pásate por un taller de confianza para que les echen un vistazo. Una inspección visual no lleva ni cinco minutos y te puede ahorrar un disgusto.