Guía completa

Un embrague no avisa de golpe. Primero el coche tarda un poco más en coger velocidad al subir hacia Bunyola o al incorporarte a la Ma-13; luego el pedal empieza a morder muy arriba; un día, en una cuesta de Deià o de Valldemossa, sube de vueltas y no tira. Para entonces el disco lleva tiempo diciendo que está gastado.

Patina, vibra o hace ruido: no es lo mismo

Si patina, casi seguro es desgaste del disco o una presión insuficiente del plato. Es el caso más claro.

Si vibra al arrancar, en coches con volante bimasa puede ser ese volante, que ha perdido amortiguación. También puede ser un soporte de motor roto, que transmite los tirones a la carrocería.

Si hace ruido al pisar o soltar, apunta al cojinete de empuje.

Si el pedal se queda abajo, está duro o blando, antes de mirar el kit hay que revisar el mando hidráulico: líquido, bomba y bombín. Una fuga en el bombín puede hacer que el embrague parezca roto cuando no lo está.

Por eso antes de presupuestar probamos el coche y revisamos el circuito. Abrir la caja para cambiar un kit que no tenía la culpa es la peor forma de gastar dinero.

El bimasa, la decisión que más pesa

Muchos diésel y bastantes gasolina turbo llevan volante bimasa. Es la pieza que más encarece la reparación, así que conviene decidir con datos. Con la caja fuera medimos su holgura y la comparamos con lo que admite el fabricante. Si está bien, se queda. Si está en el límite, te recomendamos cambiarlo ya: volver a bajar la caja en un año cuesta casi lo mismo que la primera vez.

Te lo explicamos con la pieza en la mano y decides tú.

Cómo es el trabajo

Se desmonta la caja de cambios, se sustituye el kit completo (disco, plato y cojinete), se revisa el retén del cigüeñal por si pierde aceite, se centra el disco y se vuelve a montar todo. Si se ha abierto el circuito hidráulico, se purga. Terminamos con una prueba en carretera, incluida una cuesta, para comprobar que muerde a la altura correcta y no vibra.

En Palma, ojo con el uso urbano

Las retenciones de la Vía de Cintura, los aparcamientos en rampa y las calles estrechas del casco antiguo hacen que el embrague trabaje mucho a medio pisar. Es justo lo que más lo gasta. Dos costumbres ayudan: no esperar en el semáforo con la marcha metida y el pedal pisado, y no apoyar el pie en el pedal mientras conduces.

Si notas alguno de estos síntomas, cuéntanoslo por WhatsApp con el modelo y los kilómetros y te decimos qué conviene revisar primero.