La Inspección Técnica de Vehículos pone nerviosos a muchos conductores. Y es normal: te juegas poder circular, y un desfavorable significa pedir cita otra vez y perder una mañana. A veces, también dinero.
Aquí no vamos a explicarte cómo pedir cita en las estaciones de Mallorca; para eso ya está la web del Consell. Vamos a hablar de mecánica: de lo que miran de verdad en el foso y en la línea de inspección, y de lo que nos encontramos cada día cuando nos traéis el coche para una revisión pre-ITV.
Lo que puedes (y debes) revisar tú antes de ir
Una parte de la inspección la puedes hacer tú en el garaje en diez minutos.
No cuesta nada y te quita de encima los fallos más tontos, esos que a veces se quedan en leve y otras acaban en grave por puro descuido.
- Luces: Todas. Posición, cruce, carretera, intermitentes, emergencia (warning), marcha atrás, freno (pide a alguien que pise el pedal) y la de la matrícula. Una bombilla fundida es un fallo leve, pero si son varias o es una de freno, puede ser grave.
- Limpiaparabrisas y claxon: Comprueba que las escobillas barren bien y no dejan surcos, y rellena el depósito de agua. Luego toca el claxon: tiene que sonar fuerte y claro.
- Neumáticos: Primero, la presión, que debe ser la que indica el fabricante (suele venir en una pegatina en el marco de la puerta del conductor). Después, lo que más importa: el dibujo. La ley exige un mínimo de 1,6 mm de profundidad. Casi todos los neumáticos llevan testigos de desgaste en los surcos; si el dibujo está al nivel del testigo, toca cambiarlos. Revisa también los flancos, que no tengan bultos ni cortes. Y fíjate en si la banda se gasta de forma muy irregular.
- Cinturones de seguridad: Tienen que anclar bien y bloquearse al dar un tirón seco. Pruébalos todos, delante y detrás.
- Niveles: Echa un vistazo al aceite y al líquido refrigerante. Un nivel bajo no es motivo de rechazo directo, pero puede delatar una fuga, y eso sí lo miran.
Los fallos graves que más vemos en la pre-ITV
Aquí ya entramos en terreno al que un ojo no entrenado no suele llegar. Son averías que cazamos en el elevador y que casi seguro terminan en ITV desfavorable o negativa.
- Holguras en la dirección y la suspensión: Con el coche elevado, movemos las ruedas y buscamos juego en las rótulas y en los silentblocks de los brazos de suspensión. Una holgura ahí hace que la dirección pierda precisión, y eso es un peligro. En la ITV lo detectan al instante.
- Fugas de líquidos: Una pequeña mancha de aceite reseca puede pasar, pero un goteo activo de aceite, refrigerante, líquido de frenos o de dirección es un fallo grave. Al margen de lo que contamina, una fuga de líquido de frenos es un riesgo serio para la seguridad.
- Frenos descompensados: El coche frena, sí, pero una rueda frena mucho más que la otra del mismo eje. En el día a día no lo notas. Solo en una frenada de emergencia, cuando el coche puede cruzarse. En los rodillos del frenómetro salta al momento, y suele deberse a un bombín o una pinza que empieza a agarrotarse.
- Testigos de avería en el cuadro: El de fallo de motor o el del ABS encendido de forma permanente es un fallo grave directo, y lo mismo pasa con el del airbag. Indican una avería en un sistema de seguridad o de control de emisiones. Con eso no pasas.
- Corrosión o daños estructurales: En una isla como Mallorca, la humedad y el salitre castigan más los bajos del coche. Buscamos óxido perforante en el chasis (largueros incluidos) y en los anclajes de la suspensión. Es un fallo muy grave.
El tema de los humos: por qué mi diésel no pasa
La prueba de opacidad es el terror de muchos dueños de un diésel. El inspector acelera el motor a fondo varias veces y una sonda mide cuánto humo negro sale. Un valor alto puede venir de varios sitios:
- Filtro de aire sucio: Lo más simple. Si no entra aire suficiente, la mezcla lleva demasiado gasoil y sale más humo.
- Válvula EGR atascada: Esta válvula recircula parte de los gases de escape. Si se llena de carbonilla y se queda abierta o cerrada, la combustión es mala.
- Filtro de partículas (FAP) saturado: En coches más modernos, si el FAP no regenera bien, se tapona y puede dar problemas de gases.
- Inyectores en mal estado: Si un inyector no pulveriza bien el combustible, la combustión es deficiente.
El consejo de «llevar el coche alegre» un rato por la autopista antes de la ITV tiene su lógica, porque ayuda a quemar carbonilla del escape.
Pero no hace milagros. Si hay un problema de fondo, dará la cara igual.
¿Merece la pena una revisión pre-ITV en el taller?
Depende del coche y del uso. Con menos de cinco años y los mantenimientos al día, probablemente no te haga falta: con revisar los puntos básicos del principio debería bastar.
Otra cosa es un coche de más de ocho o diez años, o uno que se usa poco y casi siempre por ciudad. Y, desde luego, si últimamente hace ruidos raros o vibra. Ahí la revisión previa compensa, porque te ahorra el fastidio de un rechazo y de una segunda visita a la estación.
En el taller llegamos a lo que tú no ves desde el garaje. Lo subimos al elevador y repasamos el tren de rodaje y los bajos, escape incluido. Y, sobre todo, tenemos máquinas para hacer la prueba de frenada y la de gases igual que en la ITV.
Si hay algo mal, lo sabemos antes de que vayas.
Un apunte sobre las reformas no declaradas
Cuidado con las modificaciones.
Unas llantas que no son equivalentes, un enganche de remolque no homologado, unos separadores, un escape que no es el de serie o incluso un tintado de lunas sin el sello correspondiente. Todo esto cuenta como reforma de importancia y, si no está anotado en la ficha técnica, es un rechazo garantizado. Si has comprado el coche de segunda mano, asegúrate de que todo lo que lleva está en regla.
La ITV no está para fastidiarte, sino para que lo que circula por nuestras carreteras cumpla unos mínimos de seguridad. Si vas preparado, se queda en un trámite más.