Guía completa
Un líquido del que nadie se acuerda
En las direcciones hidráulicas, una bomba empuja líquido hacia la cremallera para que girar el volante cueste poco. Ese líquido trabaja caliente, arrastra partículas del desgaste y con los años pierde sus propiedades. Como muchos planes de mantenimiento ni lo mencionan, hay coches con muchísimos kilómetros que conservan el líquido de fábrica.
En la isla, con veranos largos y muchas maniobras en parado para aparcar en calles estrechas, ese líquido trabaja más caliente de lo que imaginas.
¿Lo necesita tu coche?
Abre el capó y busca un depósito pequeño, normalmente con un tapón marcado con un volante. Si lo tiene, tu dirección es hidráulica o electrohidráulica. Si no encuentras depósito, probablemente es eléctrica y este servicio no te afecta: la asistencia la da un motor eléctrico y no lleva líquido.
Por qué la especificación importa
No todos los líquidos de dirección son iguales. Unos sistemas usan un aceite tipo ATF y otros un líquido sintético específico, con colores y bases distintas. Mezclarlos puede hinchar las juntas, hacer espuma y acabar con la bomba. Por eso comprobamos qué pide el fabricante de tu coche antes de abrir el depósito.
Parcial o completo
Hay dos formas de hacerlo:
Cambio parcial. Se vacía el depósito y se rellena con líquido nuevo, varias veces si hace falta. Renueva buena parte del líquido y es suficiente como mantenimiento si el sistema está sano.
Vaciado completo. Se desconecta el retorno y se hace circular líquido nuevo hasta que sale limpio. Tiene más sentido en coches con muchos kilómetros que nunca lo han cambiado o con el líquido muy oscuro.
En los dos casos, al final se gira el volante de tope a tope con el motor en marcha para purgar el aire y se comprueba el nivel.
Si el nivel baja
Rellenar sin preguntar por qué falta es aplazar el problema. Si el nivel baja, hay una fuga: latiguillos agrietados por el calor, la bomba o los retenes de la cremallera. La localizamos antes y te decimos qué hace falta. Una dirección que trabaja con poco líquido acaba dañando la bomba.
Señales en el día a día
Al aparcar en una calle estrecha del centro, con el volante girado a tope, la bomba trabaja al máximo. Si en ese momento oyes un gemido agudo, la bomba te está avisando. No mantengas el volante a tope más de unos segundos: es la situación que más calienta el líquido.
Un mantenimiento barato que evita uno caro
Cambiar el líquido a tiempo es de lo poco en el coche que cuesta poco y protege piezas caras. Si tu dirección gime al aparcar o se endurece cuando el motor está caliente, pregúntanos y lo miramos en la misma visita de cualquier mantenimiento.