Guía completa
El cambio que más se nota
Pintar un coche entero es la intervención estética con más impacto que se puede hacer sobre un vehículo: devuelve el brillo perdido con los años y, si además se cambia de color, transforma la percepción del coche por completo. Bien ejecutado, dura muchos años. La diferencia entre un repintado cuidado y uno hecho con prisa se nota desde el primer vistazo — goteos, partículas atrapadas en el barniz, tonos que no casan entre paneles.
Lo que decide el resultado
El acabado depende de un entorno limpio (cualquier mota de polvo queda atrapada en el barniz), de una temperatura estable para que el barniz cure bien, de controlar la humedad para evitar manchas blanquecinas y de respetar el tiempo de secado entre capas. Saltarse cualquiera de esas condiciones da un resultado peor y que dura menos, aunque el día de la entrega el color parezca el mismo.
Igualar el color
Igualar el color actual del coche no es tan simple como usar el código de fábrica. El sol y los años decoloran la pintura original de forma desigual entre paneles, así que el color de catálogo ya no coincide con lo que hay puesto. Por eso se ajusta el tono comparándolo con el coche en varias zonas, y donde hace falta se difumina para que no se note el paso entre paneles, sobre todo con luz de sol directa.
Sol, sal y por qué el punto de partida importa
En un coche que aparca al aire libre cerca de la costa, la pintura no solo pierde brillo antes por el sol: el aire cargado de sal acelera la aparición de puntos de óxido en juntas, bajos de puertas y pasos de rueda, sobre todo si ya hay algún desconchón que deja el metal al descubierto. Por eso, antes de dar un precio, revisamos también esas zonas — no tiene sentido pintar encima de un punto que ya está oxidándose por dentro, porque la humedad queda sellada y el problema reaparece meses después. Si detectamos algo así, se trata como chapa antes de pasar a pintura.
Sólida, metalizada, perlada o mate
Cada acabado tiene su propio proceso: la sólida es la más sencilla (una capa más barniz); la metalizada añade una capa con escamas de aluminio; la perlada suma una capa nacarada extra y cuesta entre un 10 y un 15% más; y el mate necesita un barniz específico que no se pule ni se encera igual que el resto, así que pide un cuidado distinto después.
Garantía
Aplicamos la garantía legal vigente en España frente a descascarillado, pelado prematuro o mala adherencia. No cubre daños posteriores — golpes, rayones nuevos o productos químicos agresivos — pero para eso ya existe una reparación puntual normal.