Guía completa

La transformación más asequible

Frente a repintar el coche entero, el vinilado parcial es de las opciones más económicas para cambiar el aspecto de un vehículo sin comprometerse de por vida: con un presupuesto de entre 80 y 1.500 € según lo que elijas, y con la ventaja de que es completamente reversible — si en un par de años quieres volver al aspecto original, se retira sin tocar la pintura de debajo.

Las opciones que más se piden son el techo en color de contraste (250-450 €), que da un aire premium parecido al de un Mini o un Range Rover Evoque sobre un coche que ya tienes; el capó, en carbono mate o en un color distinto, para dar un toque más deportivo (200-380 €); los retrovisores (80-150 €), un detalle pequeño pero con mucha presencia visual; las líneas y detalles decorativos, en marcos de ventanilla o listones laterales; y la rotulación para empresas y autónomos, que da una imagen profesional a furgonetas comerciales.

Por qué la preparación previa importa tanto

Igual que en un wrapping integral, si el vinilo se aplica sobre una superficie sucia, cualquier partícula queda atrapada entre el vinilo y la pintura de forma permanente y se acaba viendo. El proceso pasa por un lavado completo con champú neutro, descontaminación con clay bar para eliminar restos de hierro incrustados, limpieza con alcohol isopropílico para quitar cera o aceites, y luego la aplicación propiamente dicha con humectante y calor controlado para ajustar el vinilo a las curvas. Un techo bien hecho puede llevar entre 3 y 4 horas, no los 30 minutos que algunos prometen.

Marcas con las que trabajamos

Solo 3M Wrap Series, Avery Dennison Supreme Wrapping y Hexis Skintac — esta última especialmente buena en acabados mate y satinados. La diferencia con un vinilo de importación barato es notable: 5-7 años de durabilidad frente a 1-2 años antes de que empiece a levantarse por los bordes. Por una diferencia de 30-80 €, no compensa el riesgo.

Acabados disponibles

Mate satinado, el más pedido con diferencia; brillo, para colores saturados; carbono (real o textura imitada); espejo cromado; y camaleón, que cambia de tono según el ángulo de luz. Enseñamos muestras físicas en el taller porque el color en pantalla casi nunca coincide exactamente con el resultado final.

Trámite ante la DGT

El vinilado parcial no exige ningún trámite porque el color predominante del coche sigue siendo el mismo que figura en la documentación. Solo el wrapping integral, que cambia el color de todo el vehículo, requiere notificación a la DGT — de eso nos encargamos si en algún momento decides dar ese paso.