Guía completa

Lo más complicado y lo menos entendido del coche

El sistema eléctrico de un vehículo actual es, probablemente, lo más complejo con lo que trabajamos: cientos de metros de cable, decenas de módulos que se comunican por el bus CAN, conectores que pueden corroerse, fusibles que pueden fallar y componentes repartidos por toda la carrocería. Cuando algo va mal, los síntomas engañan con facilidad — una batería que se descarga, una ventanilla muda, faros que parpadean sin patrón claro. Sin una diagnosis en condiciones, es fácil acabar sustituyendo piezas sin resolver el fallo de raíz.

La avería más repetida: la fuga eléctrica nocturna

Si tu coche pierde carga en pocos días estando parado, lo más probable es que algún módulo no esté entrando en reposo como debería y siga tirando de la batería. Conectamos un amperímetro de precisión en serie con el terminal negativo y medimos el consumo tras un tiempo en reposo: lo normal es menos de 50 mA a los 30 minutos, una vez que todos los módulos han “dormido”. Si el consumo es mayor, vamos sacando fusibles uno a uno hasta ver cuál lo hace bajar, y así aislamos el módulo responsable — alarma, cierre centralizado, radio que no se apaga del todo, telemática. La reparación suele costar entre 80 y 300 € según lo que salga.

Cuando el problema no es una avería, sino el parón

Un coche perfectamente sano también se descarga si pasa semanas o meses sin arrancar. El consumo residual de alarma y módulos en reposo va bajando la batería poco a poco, y por debajo de cierto voltaje empieza la sulfatación de las placas, que ya no se revierte con una carga normal. Es distinto de una fuga eléctrica real, y la solución también lo es: un mantenedor de carga enchufado durante toda la temporada de parón, mucho más barato que cambiar la batería cada dos años.

El cableado que más falla: el de las puertas

El punto donde pasa el cable del chasis a la puerta, protegido por un fuelle de goma, se mueve cada vez que se abre y se cierra. Tras muchas aperturas los hilos internos acaban rompiéndose por fatiga, y eso explica buena parte de los cierres, ventanillas y espejos eléctricos que fallan solo en una puerta. Se repara resoldando los hilos y sellando con producto contra humedad: entre 80 y 180 €.

Cuando el bus CAN se descontrola

Si aparecen varias luces de aviso a la vez —motor, ABS, ESP, airbag— no significa que todo esté roto. Suele haber un problema puntual en el bus CAN, la red que conecta los módulos entre sí: un cortocircuito en el cableado, un módulo defectuoso que interfiere en la red, o un conector con humedad. Requiere un diagnóstico con osciloscopio para analizar las señales; la reparación depende de lo que aparezca, entre 150 y 500 €.

Lo que no hacemos

No manipulamos electrónica para desactivar sistemas de seguridad ni eliminamos avisos sin reparar la avería real que los provoca. Si lo que pides entra en esa categoría, te explicamos por qué no y, si existe, cuál es la solución legal al problema de fondo.